Cambio de hora: tips para dormir bien y recibir la primavera con energía
Descubre cómo adaptarte al cambio de hora en primavera y recuperar tu energía y bienestar diario


Ha llegado la primavera, una estación muy esperada. Con ella no solo cambian la naturaleza y las temperaturas, también nuestro ritmo diario. Los días se alargan, aumenta la luz natural y las tardes invitan a estar más activos. Aunque estos cambios son agradables, influyen directamente en nuestro reloj biológico, que necesita estabilidad para regular el descanso.
A esto se suma el cambio de hora, que supone un pequeño desafío: el cuerpo debe adaptarse a nuevas horas de luz rápidamente, y muchas veces la adaptación no es tan inmediata como quisiéramos. Entender cómo afecta a la salud y aplicar hábitos sencillos puede ayudarnos a reducir el cansancio y recibir la primavera con energía y bienestar.
¿Cuáles son los efectos del cambio de hora?
El principal motivo por el que el cambio de hora afecta nuestro bienestar es su relación con el ritmo circadiano. Este reloj interno regula funciones como el sueño, la liberación de hormonas, la temperatura corporal y el metabolismo, y la luz natural es su principal señal para sincronizarse.
Cuando en primavera adelantamos el reloj, perdemos una hora de sueño. Aunque parezca un cambio pequeño, puede sentirse como un mini “jet lag”, ya que el cuerpo sigue funcionando según el horario anterior durante unos días. Esto puede generar cansancio, dificultad para dormir y cambios en el ánimo.
Ajustar el reloj al horario de invierno suele ser más fácil: se duerme un poco más y despertarse coincide mejor con la luz del amanecer. Algunos efectos frecuentes:
- Problemas para dormir. Uno de los efectos más comunes del cambio de hora es que cuesta más quedarse dormido. Nuestro cerebro necesita unos días para ajustar la producción de melatonina, la hormona del sueño, por lo que puede haber insomnio ligero o sentirse con sueño durante el día.
- Cambios en el ánimo. Dormir menos afecta directamente cómo nos sentimos. Durante los primeros días tras el cambio, es habitual estar más irritable, tener menos paciencia o sentirnos un poco más estresados de lo habitual.
- Impacto físico y rendimiento. La también influye en la , la y el en tu día a día. Incluso, en algunas personas, puede notarse un pequeño aumento del estrés cardiovascular.