Dale la bienvenida a la primavera con más energía y vitalidad
Nutrientes esenciales para aumentar la vitalidad durante el cambio estacional a la primavera.


Es totalmente normal sentirse más cansado, con menos energía o menor concentración durante la transición a la primavera. Este fenómeno tiene una explicación científica que te contamos en este artículo. Sin embargo, aunque sea frecuente, no significa que debamos resignarnos a convivir con estas sensaciones, ya que podemos ayudar al organismo de forma natural y recuperar el equilibrio.
En el marco del National Nutrition Month, este es el momento ideal para reflexionar sobre nuestra alimentación, identificar qué nutrientes necesitamos potenciar y descubrir cómo podemos apoyar a nuestro cuerpo para aumentar la vitalidad en primavera de manera natural y consciente.
¿Por qué sentimos falta de energía en primavera?
Durante el cambio de estación de invierno a primavera, el organismo se está adaptando de manera fisiológica a las nuevas horas de luz, variaciones de temperatura y ajustes hormonales. Además, tras el invierno, algunas personas pueden presentar niveles bajos de determinados nutrientes que impactan directamente en nuestra sensación de vitalidad diaria, como la vitamina D.
En primer lugar, con la llegada de la primavera aumentan las horas de luz, lo que altera directamente nuestro ritmo circadiano, el “reloj interno” que regula los ciclos de sueño y vigilia. Este sistema está controlado, en gran parte, por hormonas como la melatonina y el cortisol, fundamentales para el descanso y los niveles de energía, cuyo equilibrio puede verse alterado. Cuando cambia la cantidad de luz diaria, el organismo necesita reajustarse a nivel hormonal, y durante ese proceso es habitual sentirse más cansado de lo normal, con sueño durante el día o con la sensación de que cuesta más arrancar por las mañanas.
Además, los cambios de temperatura propios de la primavera obligan al cuerpo a activar sus mecanismos de termorregulación, es decir, los procesos que mantienen estable nuestra temperatura interna. El cuerpo invierte energía en adaptarse, lo que puede aumentar ligeramente el gasto energético y contribuir a una mayor sensación de fatiga mientras el cuerpo se acostumbra a las nuevas condiciones.
A nivel cerebral, también se producen variaciones en neurotransmisores como la serotonina, una sustancia relacionada con el estado de ánimo, la motivación y la sensación de bienestar.